Para explicar la caída de una manzana al suelo, podríamos plantear las siguientes explicaciones:
1.Unos duendes la tiraron.
2.Una tormenta a su paso tiró la manzana.
Estas hipótesis explican igualmente el fenómeno, pero el criterio de Ockham nos obliga a presumir que la primera es la correcta, ya que las demás nos obligarían a asumir una serie de postulados mucho más complicados, como la existencia de tormentas.
Se ha de tener cuidado en no confundir la complejidad del enunciado con la complejidad de los eventos. En este caso podría enunciarse:
1.Unos extraños, enigmáticos, escurridizos, traviesos y pequeños seres arbóreos en medio de sus alegres juegos arrojaron una manzana al suelo .
2.La tormenta lo hizo.
Los duendes siguen siendo los culpables.
