jueves, mayo 13

Glamour

Trabajó arduamente durante tres meses, compró un boleto de avión en primera clase con dirección a París. Arribó al Charles de Gaulle a eso de las 9 de un día Martes, subió a un taxi y se dirigió a la cafetería Landureé en Rue Royale, pidió un capuccino y lo bebió leyendo algunas páginas del Le Monde. Después de esto caminó apreciando la bella arquitectura parisina durante un rato hasta que al fin se decidió a ir a La Torre Eiffel. Atravesó el Jardín de las Tullerías, cruzó el Sena y por Quai Branly se dirigió a la Torre.
Al llegar la miró detenidamente por largos minutos hasta que se decidió a subirla; pagó los 11 € necesarios para alcanzar la cima. Entró al ascensor que subió los 276 metros, salió del ascensor y observó el bello panorama.
Nadie nunca supo de qué forma lo hizo ni por qué razón lo hubo de hacer; pero habría de ser recordado por adjudicarse el suicidio más glamouroso de todos los tiempos.